Pau Gasol: “No sé si seguiré con la Selección tras los Juegos”
Javier Hernández, periodista del diario ABC, ha realizado una entrevista a Pau Gasol, una de las estrellas de nuestra selección. El pívot de Memphis le cuenta cómo vive estas semanas previas al EuroBasket 2007, que se disputa el próximo mes de septiembre en España. También se refiere a su situación en Estados Unidos.
¿Cómo ve el Eurobasket con equipos como la Alemania de Nowitzky, la Francia de Tony Parker, Lituania o Italia?
Vamos a ver si somos capaces de conquistar un éxito. No sé si el oro o una medalla. A todos nos gustaría que fuera ese metal, pero es difícil. Si miras en la Historia, no sé si ha habido algún equipo capaz de ganar el Mundial y luego el Europeo al año siguiente.
El técnico, Pepu Hernández, siempre habla de que la «presión artificial» viene de fuera del grupo y la natural es la del propio equipo. La artificial puede llegar un momento en que sea inasumible.
Espero que no, que seamos capaces con la Federación y la Prensa de controlar un poquito la presión externa y sobre todo que ésta nos respete hasta cierto punto: nuestra concentración, descanso y privacidad. Eso es necesario para poder salir al campo a jugar para nuestro país, que al fin y al cabo, defendemos la camiseta de España. Si somos capaces de hacer eso, lo demás ya lo pondremos nosotros de nuestra parte.
Si consiguiera el trío mágico Mundial-Eurobasket-Juegos Olímpicos, ¿seguiría jugando con la selección?
Bueno, no lo sé. Tengo una gran ilusión por esas dos citas, que son las más inmediatas. Luego, ya me plantaré con 28 años y vamos a ver, ¿no? Iremos viendo cómo nos encontramos, cómo estamos, si estoy bien físicamente, porque para mí es un placer y un orgullo poder estar aquí con mis compañeros y el poder luchar por medallas, éxitos y alegrías. Ahora, de momento, quiero pensar paso a paso, campeonato por campeonato. Luego, cuando llegue el momento de tomar la decisión, lo pensaremos.
Se lo digo porque, como jugador de un equipo de la NBA, ya sabe que las franquicias están siempre al acecho, sobre todo con los jugadores europeos, que les gusta mucho luchar por los colores de sus respectivos países.
Es normal. Un club de la NBA te paga una cantidad de dinero muy importante como para que te pase algo como lo que me ocurrió a mí el año pasado en el Mundial y te pierdas un cuarto de temporada y el año de tu equipo se vaya al garete. Eso no le hace gracia a nadie, porque se pierden partidos, dinero, muchas cosas que el equipo, si pudiera ahorrárselos, lo haría. Es comprensible. También tienen que entender que el jugador quiera estar con su país y pueda optar a medallas en un Europeo, un Mundial o unos Juegos. Hay que calibrar las cosas y al final del día tomar decisiones que, quizá a veces, alegren a alguien y descontenten a la otra parte.
¿Dónde estaría para Pau la línea del éxito y del fracaso en el Eurobasket?
Si jugamos a tope no pienso en fracaso. Por supuesto, que me decepcionaría no poder luchar por las medallas, pero soy positivo y quiero pensar que estaremos ahí. Lo lucharemos y ojalá lo ganemos.
¿Cúal es la mejor arma de esta Selección?
La unión, la cohesión y la química que tenemos. Ésa es casi nuestra mayor arma. Si la gente lo ve y lo puede aplicar en su día a día, dar un salto de calidad a nivel personal y a nivel familiar o aplicarlo a nivel familiar, pues mucho mejor. Ojalá tuviéramos ese impacto también a ese nivel.
¿Qué le preocupa de nuestra sociedad? Usted, por ejemplo, ya empieza a saber lo que es la prensa del corazón.
Muchas cosas. La vida está llena de alegrías, pero también hay asuntos que no son bonitos y agradables. Me preocupa mi trabajo como Embajador de Unicef, pero a la vez me ilusiona: es algo con lo que me siento muy identificado. Hay que hacerle llegar a la gente unas cosas, unos valores y unos sentimientos que creo que son importantes. Entre unos pocos y unos cuantos más podemos ayudar a gente que no tiene absolutamente nada; ni la posibilidad ni la suerte ni el lujo de vivir en un país como el que tenemos nosotros.
Quizá vivimos en una sociedad de demasiado consumo.
Tenemos una calidad de vida muy alta y estamos muy mal acostumbrados. Es difícil verlo. Y cambiarlo también es muy difícil, pero esperemos que con los años, con el tiempo, con las iniciativas y con gente que se identifique con ciertos valores seamos capaces de inculcar una manera diferente de ver las cosas y sacarle provecho a la vida.
Vía: ABC























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